¿Os habéis planteado alguna vez cuántas personas pasan por la vida de uno?
Imagino que nunca os ha dado por coger un folio y apuntar los nombres de todas
aquellas personas que habéis conocido, todas esas personas que alguna vez se
han cruzado en vuestra vida. Aunque planteado así, sí hubo alguien que hizo
algo parecido, su nombre, Mark Zuckerberg, creador de Facebook. Pero dejando
las redes sociales a un lado, durante nuestra vida vamos conociendo personas
que consciente o inconscientemente vamos clasificando. Personas que vamos
guardando en nuestro bolso. Compañeros de colegio, compañeros de Instituto, los
amigos que nos hicimos en la Facultad y las clases de macramé. Esos compañeros
de trabajo que aún sigues visitando de vez en cuando.
Aquellos amigos que de alguna manera formaron parte de una época de tu vida
y que hoy en día te cuesta recordar en qué momento perdiste el contacto con
ellos cuando antes erais inseparables.
Una vez conocí a una persona que me dijo que había que aprender de todo lo
que te pasara y de todas las personas con las que te relacionaras. Y yo le
planteé que si alguna de esas personas me caía mal no tenía nada que aprender
de ellas. ¿Qué iba a sacar yo de alguien al que no podía ni ver? Y él me dijo;
- Sencillo, simplemente tienes que aprender eso. Que no te gusta. Ahora ya
sabes cómo no tienes que ser si quieres gustarte a ti mismo-. Realmente tengo
que reconocer que en ese momento, no sé si fue la inocencia de los 15 o que me
pareció un tipo extraño al que no tenía que hacer mucho caso, no le di mayor
importancia a lo que me dijo. Pero no me preguntéis por qué, nunca se me
olvidará y ahora me gustaría decirle que sé a lo que se refería. Es fácil, de
las buenas, lo bueno y de las malas, lo mejor.
Me considero
una persona con muchas amistades y conocidos pero no por ello soy mejor,
simplemente me gusta estar rodeada de gente y chupar cual insecto todo lo que
me puedan aportar. Me encanta observar a la gente, que no cotillear, que son
dos conceptos que la gente confunde habitualmente y que para nada tienen que
ver. Me gusta ver lo que hacen y por qué lo hacen. De eso y por eso, he ido
poco a poco convirtiendome en esa persona que siempre he querido ser. Digamos
que soy como una Dra. Frankenstein. Creada por las partes que más me han
gustado. Siempre se aprende algo y siempre hay alguien a quien conocer y
alguien a quien admirar o aborrecer. Aprender de las personas, rebuscar un
poquito en vuestros bolsos. Hacer memoria de todas las personas con la que
habéis interactuado. Yo tengo mi bolso lleno pero todavía cabe mucho más. Y si
eres mujer, esto último seguro que lo entenderás a la perfección. Vivid!
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